Ansiedad - Psicoterapia en SevillaTodos hemos sentido ansiedad alguna vez, y no tiene por que ser algo necesariamente negativo, ya que esta reacción es totalmente adaptativa al mantenernos alerta y disparar nuestra concentración a la hora de enfrentarnos con situaciones adversas.

De hecho, el ritmo de vida de nuestra sociedad pueden generar mucha ansiedad en algunos momentos (exigencias en el trabajo, exámenes, cumplir un plazo de entrega, las ceremonias sociales, conducir nuestro coche durante mucho tiempo en un atasco…).

El problema sobreviene cuando sentimos un miedo excesivo a estas situaciones, llegando a desembocar en lo que podríamos llamar un trastorno de ansiedad: tanto las veces que la sintamos como la intensidad que tenga, pueden influir directamente en nuestro día a día e igualmente, debilitarnos.

La buena noticia es que esta dolencia tiene un tratamiento que consigue mejorar e incluso erradicar todos los problemas del paciente, con un pronóstico muy favorable a largo plazo.

 

¿Cuáles son los tipos de trastornos de ansiedad?

Existen varios tipos de este trastorno:

  • El trastorno de ansiedad generalizada hace que tengamos temores recurrentes (salud, economía…) y sentimos el vértigo de la anticipación de que algo terrible va a pasar. Diagnosticar el origen de este tipo de trastorno no es fácil y aunque sea (al principio) muy inespecífico, el paciente siente todos esos miedos de manera muy real, llegando incluso a incapacitar la vida diaria.
  • El trastorno de pánico en cambio supone explosiones repentinas y no provocadas de terror y pánico. Los pacientes con este tipo de trastorno se retroalimentan del propio miedo a sufrir un nuevo episodio de pánico, más que en el motivo concreto que provoca el miedo.
  • Las fobias o miedos intensos ante un objeto o situación, desde animales, insectos, miedo a volar, a fobias sociales o la agorafobia.
  • El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) está caracterizado por englobar pensamientos recurrentes, persistentes e incontrolables (obsesiones) y rituales con los que se intentan liberar de esos pensamientos (compulsiones). Son ya clásicos los ejemplos de la limpieza (lavado de manos) o comprobar varias veces si nos hemos dejado abierta la puerta de nuestra casa.
  • En el trastorno de estrés postraumático el sujeto ha sufrido un grave trauma físico y/o emocional (guerra, desastre natural, accidente, agresión sexual…) y como consecuencia los pensamientos, sentimientos y patrones de conducta se ven gravemente influidos por este recuerdo (en ocasiones durante meses o incluso años después de haber sufrido la experiencia traumatizante).

La clásica sintomatología (miedo extremo, falta de aire, insomnio, náuseas, taquicardia, temblores, sudoración en manos, enrojecimiento facial…) suele repetirse en este tipo de trastornos de ansiedad, que suelen aparecer en la adolescencia, aunque pueden darse en cualquier momento.

En recientes investigación se ha descubierto que puede existir una parte hereditaria en este tipo de trastornos, tanto a nivel genético, como por el aprendizaje social que se produce en la familia.

¿Por qué es importante buscar tratamiento contra la ansiedad?

Este tipo de trastornos, si no tienen un abordaje, pueden tener efectos muy peligrosos: en muchos casos, los pacientes afectados utilizan la evitación para no enfrentarse a la situación o el objeto que le genera ansiedad, y ello puede repercutir radicalmente en su trabajo, sus relaciones personales, deteriorándose hasta incluso llegar a desaparecer (despidos, divorcios, etc.).  Por otra parte, es bastante corriente que los sujetos que padecen trastornos de ansiedad y no son tratados terminen sufriendo otras complicaciones como depresión o abuso de sustancias (alcohol y drogas).

¿Existen tratamientos que funcionen para los trastornos de ansiedad?

Si. Normalmente este tipo de trastornos tienen un pronóstico favorable a través de psicoterapia, identificando el origen de los miedosAnsiedad y previniendo e interviniendo los factores que favorecen la respuesta ansiosa.

En este tipo de terapias se suelen utilizar técnicas para minimizar o parar las conductas que no queremos realizar y que están unidas a estos trastornos, como por ejemplo el entrenamiento en técnicas de relajación y respiración para intentar controlar la agitación o la hiperventilación que suelen darse en los trastornos de ansiedad. Cognitivamente, los pacientes son entrenados para comprender el mecanismo asociado entre un pensamiento y la ansiedad: modificando esos patrones de ideas conseguimos reducir la frecuencia y e intensidad del ataque de ansiedad.

En la terapia cognitivo-conductual precisamente se mezclan tanto la mayor conciencia de la situación del paciente, con varios métodos conductuales para que el enfrentamiento contra la ansiedad resulte más soportable y controlable, evitando el miedo extremo al estar en un “entorno” en el que tengamos control y seguridad. Incluso podemos utilizar técnicas de realidad virtual para que acercamiento al objeto fóbico genere menos ansiedad, al ser simulado (pero no por ello menos eficaz).

Puede suceder que los síntomas de la ansiedad sean de tal intensidad que incapaciten al sujeto a comenzar cualquier intervención, y es en esos momentos en los que los ansiolíticos pueden jugar una gran baza para comenzar la terapia, en un abordaje conjunto médico-psicológico. Pero de la misma forma que hemos comentado anteriormente, es imprescindible la complementariedad entre farmacología y psicoterapia, para que el sujeto vaya progresivamente controlando sus miedos sin necesidad de ningún aporte medicamentoso.

En algunos casos (TOC, estrés postraumático…) también se utiliza la psicoterapia de grupo, que puede aportar un apoyo entre varias personas que, aunque no estén estrictamente relacionadas, puedan padecer un trastorno de ansiedad. Desde un enfoque sistémico, también es importante contar con los miembros de la familia para abordar este trastorno, al poder contribuir en la interacción social para no aumentar la ansiedad ni sus comportamientos relacionados.