Trastornos Sexuales Los trastornos sexuales se definen como aquellos en los que, por causas fisiológicas o psicológicas, surgen y dificultan la relación sexual y su resolución placentera.  Como norma general, podríamos hablar de disfunción sexual cuando hay alteraciones -en concreto, inhibiciones- que se producen en cualquiera de las fases del sexo.

El sexo es un elemento primordial en las relaciones humanas íntimas, entre otras cosas porque a veces es la única forma de comunicar una serie de sentimientos y emociones que de otra forma sería casi imposible. En las parejas, sucede que cuando el sexo funciona, no tiene importancia. Pero cuando no funciona o deja de funcionar, se convierte en lo más importante.

Es importante también separar el concepto de sexualidad de la genitalidad o de una serie de prácticas específicas (como la penetración): es algo mucho más rico y complejo, que puede suponer tanto la confirmación de un vínculo amoroso o reproductivo como la búsqueda exclusiva de placer, desvinculado de cualquier relación afectiva.

Después de numerosas investigaciones, el componente psicosocial resulta el principal origen de los trastornos sexuales, desbancando en muchos casos la teoría clásica de los factores de origen orgánico.

Según las teorías de Masters y Johnson, existen tres factores que se repiten en la mayoría de los trastornos sexuales:

  1. La ansiedad que se genera en el intento de las relaciones sexuales.
  2. La carencia de habilidad, experiencia o conocimientos sobre el sexo (de la pareja y propio).
  3. Adoptar un papel pasivo o de espectador en la relación.

¿Cuáles son los tipos de Trastornos sexuales?

Si nos atenemos a la visión más clásica, los trastornos sexuales se han dividido en:

  • Desviaciones sexuales o parafilias (los manuales de diagnóstico de trastornos mentales (DSM) utilizan la palabra “parafilia” en vez de “desviaciones sexuales”), caracterizadas por tener un objeto de deseo sexual inusual al patrón convencional. En estos comportamientos el sujeto necesita la presencia de una determinada estimulación que pudiera considerarse “anormal” para conseguir el placer sexual y están definidas como un “grupo de trastornos cuyos síntomas principales son la presencia de fantasías sexuales intensas y recurrentes”. En cuanto a las causas psicológicas, las hipótesis más creíbles se refieren a los procesos de aprendizaje, en el sentido de que se desarrollan a través del condicionamiento clásico.

Estos comportamientos suelen incluir:

– Dominación, sufrimiento o humillación propia o ajena (sadomasoquismo).
– Elementos no humanos como objeto sexual (zoofilia, fetichismo, etc.).
– Necrofilia (el objeto sexual es un cuerpo muerto o un sujetoinanimado).
– Exhibicionismo (mostrar los genitales).
– Voyeurismo (observar furtivamente).
– Froteurismo (frotamientos con otras personas u objetos).
– Paidofilia o Pedofilia (el objeto sexual es un menor).
– Hipoxifilia (excitacion sexual por ahogamiento).
– Parcialismo (excitación con las partes, deformes o no, de otra persona).

  • Disfunciones sexuales, referidas a alguna alteración en la fase de respuesta sexual. A su vez, podemos clasificarlas en:

– Trastornos del deseo sexual (Deseo sexual inhibido o hipoactivo, aversión sexual…).
– Trastornos de la excitación sexual (Impotencia…).
– Trastornos del orgasmo (anorgasmia femenina, eyaculación precoz…).
– Trastorno por dolor (dispaurenia, vaginismo…).

  • Trastornos de la identidad sexual. Su principal característica es la separación entre el sexo anatómico y la identidad sexual o identidad de género. El sujeto tiene la percepción de pertenecer al sexo contrario, añadiendo además un gran malestar y desprecio por su propio género. Podríamos dividirlo en dos tipos:

– Trastorno de identidad sexual: Puede darse desde la niñez, aunque lo habitual es que la sensación de inadecuación sexual se produzca en la adolescencia o adultez, implicando cambios constantes en la manera de vestir.
– Transexualismo: Aquí el sujeto directamente requiere cambiar de sexualidad anatómica, reconociendo que desde pequeños se han sentido rechazados y que “se encontraban atrapados en un cuerpo que no era el que le correspondía”. Aunque normalmente son homosexuales, a un 25% de estos sujetos les puede atraer otros sujetos de sexo contrario. En este trastorno pueden existir relaciones con los trastornos narcisistas y límite de la personalidad, narcisismo y en algunos casos, tendencias suicidas.

Un abordaje desde varios enfoques

Los trastornos sexuales suelen ser complejos y requieren un acercamiento multidisciplinar, ya que además de las razones psicológicas también pueden tener una gran influencia factores puramente fisiológicos. Por ello, el trabajo del psicoterapeuta puede requerir el trabajo conjunto con otras especialidades médicas (urólogos, ginecólogos) para poder evaluar y diagnosticar con total eficacia el problema a que nos enfrentemos.

Por otra parte, en el caso de que el paciente tuviera una pareja estable, sería fundamental que formara parte de la psicoterapia, porque normalmente entendiendo el funcionamiento sexual con la pareja, podríamos identificar mejor el origen y solución del conflicto.

La psicoterapia de los trastornos sexuales generalmente consigue efectos muy favorables, ya que haciendo que el sujeto aprenda a aceptarse a sí mismo (tanto su cuerpo como sus deseos y fantasías), explore su capacidad para sentir placer y descubra sus propias necesidades, conseguiríamos el acercamiento eficaz al problema y su posible solución.