La Comunicación no verbal

publicado en: Psicología y Salud Sevilla | 0

La comunicación no verbal es el conjunto de todos aquellos movimientos, gestos, posturas, que transmiten un mensaje a la persona que nos acompaña en ese momento. Constituye un tipo de lenguaje no hablado y se lleva a cabo, generalmente, de manera inconsciente.

La Psicología de la Comunicación establece que entre el 50 y el 70 % de los mensajes emitidos o recibidos son no verbales y sólo una parte puede controlarse voluntariamente.

La mayor parte de la comunicación no verbal se realiza en apoyo del lenguaje en forma que los gestos, miradas y la expresiones faciales, ya que en muchas ocasiones completa el significado de las palabras, indica el grado de atención que presta la persona que escucha a quien está hablando.

La utilización de la comunicación no verbal sigue cuatro principios: familiaridad, conjunto, congruencia y contexto.

  1. Familiaridad: Conocimiento que se poseemos de la situación en el que se produce la interacción (familiaridad situacional) y del que se tiene de la persona que emite y observa las señales no verbales (familiaridad personal).
  2. Conjunto: Las señales no verbales no se emiten nunca solas, sino en conjuntos. Deben analizarse formando parte de un todo no como señales aisladas. Es conveniente observar todo el cuerpo y en especial el rostro y las manos.
  3. Congruencia: Las señales verbales son congruentes entre sí y congruentes con las no verbales siempre. Cuando hay congruencia entre ellas, la comunicación es clara. Un ejemplo de incongruencia es la sonrisa de disimulo que sirve para ocultar emociones.
  4. Contexto: El empleo de las señales no verbales se rige por aspectos del contexto que determinan la comunicación dentro de una misma cultura. Existen aspectos propios del país, de la ciudad o de la región, de la clase social, de la categoría profesional o jerárquica y del entorno laboral. Un contexto serio va acompañado de una emisión limitada de señales no verbales, mientras que un contexto informal insta a una mayor expresividad.

Normalmente, nos distanciamos de otras personas cuando hablamos unos 45 ó 60 centímetros, distancia que es denominada la «burbuja personal» o Comunicación No Verbal«espacio personal» y que parece que todos consideramos como «territorio sagrado», siendo incómodo el que alguien intente «invadirlo» (basta recordar cómo nos sentimos cuando tenemos que entrar en un ascensor lleno de gente, en un autobús a una hora punta o en una cola atestada para entrar en un concierto…).
Esto nos sucede incluso si esa persona es alguien de confianza: si se acerca demasiado emitiremos una serie de señales a través del lenguaje no verbal que dirán lo incómodo que nos sentimos (una mirada fría o hacia el suelo, nos echamos para atrás, nos hundimos en nuestro asiento, cruzamos las piernas y brazos formando una barrera, estiramos mucho el cuello…).

Nuestra cara también indica sentimientos y pensamientos (expresiones, gestos, miradas…), siendo los ojos son un elemento crucial de este tipo de comunicación, pues el sólo mirar a alguien indica que existe un interés hacia tal persona. Además, si nos sentimos observados hace que nos sintamos vulnerables, expuestos a una opinión ajena; si dos personas no tienen la suficiente confianza tienden a no cruzar la mirada.

Los ojos pueden indicarnos el carácter de una persona: un sujeto que mire hacia el suelo todo el tiempo, es probablemente tímido, inseguro…, y el mirar directamente a los ojos indica la necesidad de afecto o gran seguridad en sí mismo. La mirada también revela muchos sentimientos sexuales: se ha demostrado que se nos dilatan las pupilas si miramos a a alguien al que consideramos atractivo. Es más, la dilatación pupilar también indica nuestros gustos en cuanto a lo que oímos u olemos (una música agradable o al comer algo delicioso). 

Otros elementos importantes en la comunicación no verbal son los movimientos de las manos y el ritmo corporal: cuando mostramos las palmas de las manos hacia arriba indicamos sinceridad, amistad, mientras que si las ocultamos o mostramos su dorso, no tenemos especial interés en nuestro interlocutor. En cuanto al ritmo corporal, prácticamente siempre estamos permanente enviando señales indirectas con los movimientos de todo nuestro cuerpo: la forma de sentarnos, la posición de piernas, los movimientos de los pies mientras que otro habla, puede indicar que estamos de acuerdo o no con lo que escuchamos. Cuando dos personas discuten sobre algo y no están de acuerdo, cambian continuamente de postura y no coinciden en la forma de sentarse o colocarse, pero, curiosamente, si están de acuerdo, acabarán adoptando la misma postura corporal, de las manos, etc.

La comunicación no verbal se aprende igual que el lenguaje hablado, y los factores ambientales (educación, cultura, etc.) influyen enormemente en sus formas. Tiene las siguientes funciones: 

  • Complementa, matiza o pone énfasis a nuestro mensaje: por ejemplo, no es lo mismo decir “por fin estás aquí” con voz enérgica y gestos de desaprobación, que si lo hacemos con un tono suave acompañado de un suspiro. Es decir, una misma expresión puede tener diferentes significados dependiendo de nuestro lenguaje no verbal.
  • Comunica directamente: a veces las palabras sobran. Por ejemplo, cuando abrimos los brazos hacia los lados y nos encogemos de hombros, a la vez que subimos ligeramente las cejas, indica que no sabemos algo.
  • Regula la conversación: cuando hacemos pausas, bajamos el tono de voz, cambiamos de postura para tomar la palabra, o dirigimos la mirada de un interlocutor a otro, estamos guiando el diálogo.
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Psicólogo en Sevilla

Federico Casado Reina, Psicólogo colegiado AN-07920. Especialista en Psicopatología y Salud. Tlf: 655 620 045

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