¿Qué es la adicción al amor?

La adicción al amor es una anormal forma de relacionarse con la pareja sentimental, convirtiendo a la persona amada en un objeto de obsesión. Las personas desarrollan adicciones para protegerse de la ansiedad, complejos, inseguridad, estrés…, evitando enfrentarse a las situaciones que les provocan dolor. Podríamos definir así la adicción como una vía de escape, que crea siempre consecuencias negativas -aunque a menudo sean ignoradas, especialmente en los primeros momentos en los que se forja el hábito, y con ello la dependencia.

Podríamos definir la codependencia como sinónimo de la adicción al amor y a las relaciones humanas. Las relaciones codependientes implican unadicción al amor grado de aferramiento anormal, donde la persona no tiene autonomía alguna, y como sucede en los primeros estadíos de las adicciones, no se tiene consciencia de ello. Este concepto es muy complejo ya que es difícil definir lo que es “sano” o “insano” y lo que raya en lo normal o anormal. Las primeras etapas del enamoramiento se asemejan a la alteración de la consciencia que producen ciertas drogas, donde las sensaciones y la percepción son alteradas cuando uno se halla en presencia del ser amado.

Obsesionarse por una persona puede darse porque el individuo se siente tan necesitado, tan inseguro que se aferra a esa persona como si fuera su salvación. No es el deseo normal de unión sino de un hambre poderosa, insaciable, que distorsiona su sentido de la realidad. Esto le lleva a una relación obsesiva de superposesión, donde cualquier pequeña discusión es un profundo rechazo. La adicción al amor es sufrimiento. Normalmente son personas que han desarrollado en su vida un profundo miedo al abandono, y por eso a la hora de enamorarse son posesivas y celosas, con excesiva sensibilidad a la crítica y al rechazo. Esto explica algunos casos de maltrato, donde la mujer es capaz de soportar cualquier vejación antes que ser abandonada. Las personas con baja autoestima son más proclives a esta adicción, y a la necesidad de depender de alguien para sentirse seguros.

Es importante recordar que querer algo con todas las fuerzas no es malo, convertirlo en imprescindible, sí lo es. Una persona apegada nunca estará preparada para la perdida, no entiende la vida sin su fuente de seguridad o placer. Un adicto al amor pierde el sentido de su vida por la adicción enfermiza por la otra o el otro se transforma en su razón de vivir. Si hay síndrome de abstinencia, hay apego. Y detrás de todo apego está el miedo.

¿Cómo son este tipo de relaciones?

Este tipo de relaciones se caracterizan por tener un gran componente de dramatismo, siendo a la vez muy caóticas, llenas de excitación, sufrimiento y con un elevado componente de erotismo y sexualidad. 

El adicto al amor incurre en comportamientos irracionales desarrollando paranoia, espiando a su pareja a todos los niveles (revisando carteras, bolsillos, el teléfóno móvil, su ordenador…). El miedo a ser abandonado es el elemento que determina la distorsión de su percepción de la realidad e incluso de sus propios sentimientos, llegando a definir al amor como sinónimo de posesión, dominación y control de su ser amado las veinticuatro horas del día, justo lo contrario de lo que debe ser una relación saludable de pareja y que, como no puede ser de otra forma, ha de basarse en la confianza.

Las consecuencias de la adicción al amor son vivir con estrés, con el vértigo de perder la relación, entre otras cosas. Si a eso añadimos que la persona que sufre esta dependencia normalmente suele destruir su propia identidad en nombre de su pareja -en muchos casos, para cumplir expectativas imposibles que su pareja pueda tener de la relación…-, llegan a eliminarse todos los niveles de autoestima.

El núcleo de fantasía de un adicto al amor es la expectativa de que alguien más puede resolver sus problemas, tenga una consideración positiva incondicional sobre él en todo momento, y le cuiden. Es decir, la pareja o la otra persona considera que los adictos al amor son también su centro de atención.

Al igual que con cualquier adicción, la recuperación de la codependencia es un proceso de auto-descubrimiento y el primer paso para superarla es asumir, precisamente, que existe. El adicto a las relaciones experimenta estos síntomas y vive con sus consecuencias relación tras relación, no se trata de un episodio puntual, de un mal de amor, sino de algo recurrente. Por eso resulta difícil admitir que el problema no está en el entorno sino en uno mismo, pero una vez admitido la mitad del camino está recorrido.

En última instancia, los adictos al amor deben entrar en un proceso de duelo para tratar el dolor emocional subyacente que está en el centro de la adicción de la que se van a liberar.

Algunas de las características de los adictos al amor son:

  1. Asignan una cantidad de tiempo desproporcionada, una atención y un valor por encima de sí mismos a la persona de la que son adictos, convirtiéndola en el objeto de su obsesión, que se convierte en su adicción: desean estar todo el tiempo con ella, tocarla, escucharla, mimarla, etc. Al principio de la relación, esto les hace sentirse muy bien, pero cuando el tiempo va pasando y no reciben lo que ellos esperaban de la relación, aparece la sensación de dolor y frustración. Es necesario decir, que realmente es imposible que alguien sea capaz de satisfacer las necesidades de un adicto al amor en cuanto a expectativas de pareja se refiere.
  2. Tienen expectativas irreales por lo que se refiere a la consideración positiva incondicional de la otra persona que forma parte de la relación. Este punto tiene mucha relación con el tema de la autoestima. Los adictos al amor, poseen una autoestima increíblemente baja y buscan que sean sus parejas las que les sostengan.
  3. Descuidan cuidarse o valorarse a sí mismos mientras están en la relación. Los adictos al amor no saben muy bien cómo cuidarse y hacerse cargo de ellos mismos, de tal manera que cuando se embarcan en una relación, consideran que es el otro el que debe hacerlo.
Avatar
Seguir Federico Casado Reina:

Psicólogo en Sevilla

Federico Casado Reina, Psicólogo colegiado AN-07920. Especialista en Psicopatología y Salud. Tlf: 655 620 045

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.